... Un país muy lejano; lejos de Dios, cerca de EEUU. Había un viejo mago conocido como Checo Valdéz.
Este mago era uno de los más poderosos del pequeño y pobre país, lo que no era poco. Manifestaba su poder para y por sus aprendices, aspirantes a un mundo mejor; sobresalía entre hechiceros e ilusionistas. Su palabra y su pluma con las que dibujaba realidades insospechadas y fantasías no vividas y añoradas eran magia.
Este país, como tantos países pobres y pequeños, estaba fragmentado por la guerra de los que necesitaban y no tenían y los que tenían y no daban. Las comunidades pobres de Chiapas luchaban desde 1995 por sus derechos a tierra y libertad.
Un día, como como cualquiera, acababa el sol de iluminar los sueños de Taniperla. Las tropas del imperio en el que vivía este mago, y que intentaban controlar todo dentro de las cabezas de los habitantes del bello reino, llegaron para destruirlo todo. El mago fue al calabozo.
Luego de un poco más de un año, inundado de acontecimientos de orden burocrático, la libertad del mago fue expedida mediante un trámite regular. El mago aún tenía boca para decir y contradecir censos y concensos... acuerdos intelectuales, para enseñar que el arte "es un canto humanitario"